¿CÓMO SE ESCRIBE? ¿MACHU PICCHU O MACHUPICCHU?
por Miguel Angel Ronceros Anton el 28/06/2011 21:45, en sin tema

Inspirado en la lista de las Siete Maravillas del Mundo de la Antigüedad, el 7 de julio de 2007, se dio a conocer a Machupicchu o Machu Picchu como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno. Después de cuatro años, ingresa a la palestra lingüística una discusión sobre su escritura: ¿el topónimo Machupicchu se escribe junto o se separado como Machu Picchu? Este lugar sagrado, tan citado en nuestras referencias del lugar a nivel nacional e internacional, necesita resolver su ortografía.
Al lado de la Gran Muralla China, la Ciudad de Petra (Jordania), el Cristo Redentor (Río de Janeiro, Brasil), el Templo de Kukulkán (Chichen Itzá, México), el Anfiteatro Flavio, Coliseo Romano (Roma, Italia) y el Mausoleo del Taj Mahal (Agra-India), nuestra ciudadela del Cuzco ha sido reconocida mundialmente como Machu Picchu, dos vocablos que significan "montaña vieja".
De acuerdo con la Academia Mayor de la Lengua Quechua (Qhichwa Simi Hamut'ana Kuraq Suntur), institución dedicada a la investigación y reinvindicación del idioma quechua, Machupicchu se escribe junto. La Academia Mayor sostiene que es una palabra compuesta, por tanto la palabra debe presentarse en forma fusionada (esto fue anunciado en el programa Reporte semananal en Frecuencia Latina el día domingo 4 de abril de 2011).
Para otros, principalmente para los hablantes de español, Machu Picchu se componente de dos términos separados por un espacio. La tradición escolar (libros, enciclopedias, láminas, profesores), el mismo gobierno (documentos administrativos) y empresas de turismo han enseñado a escribir a la "montaña vieja" como Machu Picchu. Si buscamos la ortografía de la palabra, los historiadores (Kauffmann, 2006; Rostworowski, 1993; Rowe, 1990; Burger, 2004; Wright, 1999; Reinhard, 1991) han escrito de esa forma.
En términos morfológicos y semánticos, la palabra Machu Picchu es una palabra compuesta que alude a una entidad significativa única. Esta se comporta como una unidad léxica. Sus constituyentes morfológicos presentan un orden y una combinación propia, no pueden separararse o invertirse porque el significado unitario se vería afectado. Morfológica y semánticamente nos enfrentamos a una palabra compuesta.
Ortográficamente, las palabras compuestas no solo se escriben de forma fusionada (como bocacalle, ciempiés, mondadientes, vinagre y sacolargo en castellano), sino también se presentan con un guión (físico-químico, peruano-japonés) o sin él (cruz roja, hombre rana, palabras clave) para hacer referencia al mundo. La ortografía la regula y fija, para el caso de la lengua española, la Real Academia de la Lengua Española; pero también los mismos escribientes o usuarios del lenguaje. En estos términos, ¿cuál sería la ortografía para la ciudadela de los incas? ¿Machu Picchu? ¿O Machupichu?
En términos fonético-fonológicos, la unidad léxica Machu Picchu presenta dos acentos: /máchu/ 'machu' y /píkchu/ 'picchu' respectivamente. Al contener dos acentos, la unidad se interpreta como dos palabras separadas, cada una guarda su forma. Sin embargo, la misma unidad puede interpretarse fonéticamente como una al detectarse un solo acento: /machupíkchu/, perdiendo la fuerza de voz la palabra 'machu' al fusionarse con 'picchu'. Con ello, se explica la aparición de la palabra soldada gráficamente.
Al revisar el buscador de Google, podemos encontrar indicios en el uso de cada forma. Aproximadamente, se encuentra unas 666 000 ocurrencias o registros con la escritura Machupicchu, unas 486 000 como Machu Picchu y otras 53 600 como Machupichu (la variante menos aceptada, porque omite la /k/ de /píkchu/, que en algunas variedades quechuas se presenta como /X/. Esta consonante velar, /k/, se ha omitido por un desgaste fonológico). Con esta última variante, el tema se torna más complejo; más aún si se estudia las formas Macchu Pichu (propuesta por Valcárcel, 1964) o Macho Picchu (donde la /u/ se interpreta como /o/ por un debilitamiento fonético).
Según el índice topínimico del mapa del Perú (Lamas y Encarnación, 1976: 39), Machupicchu se escribe junto, mas no así el nevado Pichu Pichu (de Huayna Pichu no aparece nada). Sin embargo, casi todos los topónimos que se registran aparecen de forma fusionada (Achapata, Apurímac, Cajamarca, Chincayllapa, Choquesani, Jancapampa, Pumachaca, Ranracancha, Yanahuanca, Yurayacu). Para fijar la escritura de Machu Picchu o Machupicchu no puede eximirse el resto de términos análogos o topónimos de origen quechua, como es el caso de Pichu Pichu y Huayna Pichu mencionados o Sacsayhuaman, Ollantaytambo y Tambomachay que carecterizan a Cuzco. Responder a la pregunta de cómo se escribe la maravilla del mundo será motivo para que la Academia de la Lengua Peruana (APL) y la Academia Mayor de la Lengua Quechua (AMLQ) estandaricen su escritura, ya que estas instituciones orientan y recomiendan el empleo escrito de los peruanismos. Y esta tarea urge de ser resulta, pues es uno de los referentes culturales más citado y visitado dentro y fuera del país.
No obstante, según mis observaciones de palabras compuestas, estas tienden con el tiempo a amalgamarse en la escritura, porque la percepción auditiva de los hablantes termina por interpretar los lexemas, supuestamente yuxtapuestos, como una sola palabra (se pierde los dos acentos); por lo que se presenta, finalmente, como un compuesto ortográfico. No obstante, no parece ser el caso de Machu Picchu, pues se sigue percibiendo dos vocablos acústicamente.
Referencias bibliográficas
BURGER, Richard y Lucy Salazar, editores (2004). Machu Picchu: Unveiling the Mystery of the Incas. New Haven: Yale University Press.
KAUFFMANN DOIG, Federico (2006). Machu Picchu, tesoro inca. Lima: Cartolan.
LAMAS, Gerardo y Filomeno ENCARNACIÓN (1976). Índice toponímico del Perú. 1: 1'000,000 del Instituto Geográfico Militar. Lima: Dirección Universitaria de la Biblioteca y Publicaciones de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
REINHARD, Johann (1991). Machu Picchu, the Sacred Center. Lima: Nuevas Imágenes.
ROSTWOROWSKI, María (1993). Ensayos de Historia Andina: élites, etnias, recursos. Lima : Instituto de Estudios Peruanos.
ROWE, John H. (1990). Machu Picchu a la luz de los documentos del siglo XVI. Histórica XIV.
VALCÁRCEL, Luis E. (1964). Macchu Pichu: El más famoso monumento arqueológico del Perú. Buenos Aires: EUDEBA.
WRIGHT, Kenneth, Alfredo VALENCIA y William L. LORAH (1999). "Ancient Machu Picchu Drainage Engineering". Journal of Irrigation and Drainage Engineering, Vol. 125, No. 6.
UNA SOLA COSA...EDUCACIÓN POR FAVOR!
por Miguel Angel Ronceros Anton el 18/06/2011 02:02, en ¿QUE PENSAMOS LOS JÓVENES ACERCA DE POLITICA?
¿Existe la verdadera educación en el Perú? es la pregunta que me hago de lunes a viernes cuando asisto a la escuela de mi localidad, la cual alberga a más de 1500 adolescentes de entre 12 y 16 años. Nos doctrinan con cursos "básicos" de álgebra, aritmética, un poco de trigonometría y una chispita de razonamiento matemático, en lengua nos ponen a leer citas periodísticas, leer unos cuantos argumentos y saber la vida de algunos literatos, el resto de materias son clasificadas de "huevitas" para la gran mayoría, "paso pagando o paso raspando" es el epígrafe más manoseado en las ¿aulas?. Aulas, salones sucios, con carpetas rotas y antiguas, huecos en las paredes que alguna vez fueron ventanas y pizarrones para tiza que, en efecto, demuestran el deficiente estado de nuestra educación, la cual, más allá del creciemiento económico usado como "caballo de troya" por parte de mediocres políticos para mantener a la gente nadando en retruécanos falacistas y llenos de trolas. ¿Hay buen estado económico cuando tenemos el gas más caro de entre los países que poseen este recurso natural? No lo creo. ¿Qué ganamos gritando a los cuatro vientos que "el Perú avanza" cuando en realidad su gente se enfrazca cada vez más y más en la pobreza e ignorancia, supongo que nuestros gobernantes desconocen del principio social, la cual refiere que "la soberania de un país se mide por la calidad y calidez de su gente". Concluyo esta breve "antítesis" (seguramente la califacará así la derecha), con la bilis formando un océano en mi estómago, una vez más: por favor, que haya desarrollo económico, el crecimiento es bueno, pero porque no compensarlo con desarrollo. Otra vez, termino diciéndole al gobierno que sus nefastas actitudes corruptas y mediocres no son para nada demócratas, menos morales, parece un sistema politico con raíces en la aristocrocia, tallo en la tendencia plutocrática y frutos en los fajos de billetes que se llevan a sus cuentas personales estos gobernates. Una vez mas, la educación es una obligación de las autoridades, cuando no existe calidad educativa, entonces un país está por las puras, quitando aire y quitando espacio, sale sobrando, depende de un cambio total y una concientización absoluta por parte de todos los responsables de este caos en nuestro país, todos.
ANOREXIA Y BULIMIA: BUSCAMOS COMPLACER A UNA MACABRA COMPAÑERA
por el 02/04/2011 23:45, en sin tema

En los últimos años se han producido importantes cambios en el estilo de vida que, en efecto, ha traído consecuencias en la mayoría de la población, especialmente en los más vulnerables emocionalmente, los adolescentes. La intemperante influencia de los medios de comunicación ha dejado al descubierto el inestable equilibrio psicológico de los que pasamos por esta adusta etapa a la cual denominamos adolescencia. En la televisión o en internet aparecen prototipos ideales (ya sea varón o mujer), con el único fin comercial o marketero de expender productos que, según nos da a entender estos mensajes publicitarios, nos harán sentir más que otros, nos harán ser únicos ¿No crees que ya eres único pensando, analizando o criticando distinto de los demás? Por la misma parte, el producto publicitado es usado por miles de millones de personas en todo el globo terráqueo, convirtiéndote en una copia más del modelo perfeccionista e insulso que nos proponen cada vez que nos bombardean de publicidad. Como lo dije en un principio, esto ha traído severas modificaciones a lo que estaban acostumbrados y a lo que vivieron las generaciones que llegaron antes de nosotros (abuelos, padres, personas mayores). Ellos, de ninguna forma, estaban acostumbrados a tener un teléfono móvil ni a preocuparse por enfermedades tan complejas como las que vemos hoy y todos los días, y es que el cáncer, la gripe A H1 N1 o el SIDA, por denominar solamente algunas, no eran tan comunes en tiempos donde habían muchísimas más áreas verdes, de hecho era rarísimo etiquetar a una persona como portador de VIH, contagiado de influenza o ahora mismo, como contaminado de radioactividad. Si bien es cierto, esto último es reciente, ya se ha colado en la fila de riesgos a la que una persona se expone al pisar tierras niponas. Si observamos un poco el contexto nos daremos cuenta que a mayor avance tecnológico, más larga se hace la lista de enfermedades incurables o de sólo tratamiento, muchos no estarán de acuerdo con la apreciación a esta tendencia aún a sabiendas que es lúgubremente comprobada. Una de estas consecuencias son la anorexia y bulimia, distintas en definición pero idénticas en secuelas o en finales mortales. Dentro de este eje, ¿por qué uno de cada 100 jóvenes padece alguna de ellas? A decir verdad estos desórdenes emocionales no discriminan sexo, antes sólo las féminas eran víctimas de dicha enfermedad, sin embargo, ahora también es padecida por adolescentes varones. Esto es debido en gran proporción al deseo de transformarse en “el o la joven ideal” tomando como referencia los absurdos modelos publicitarios que no hacen más que querer convertir al adolescente en alguien que no lo es. Mensajes como: “Usa … y atrae más mujeres”, “ponte a la moda viste con…” o “compra … y sé más que los demás”, son sólo tres de los miles de millones de proyectiles enviados a deteriorar nuestra personalidad, nuestra autenticidad. Cabe recalcar que de ninguna forma estoy en contra de los medios de comunicación ni de la forma de hacer publicidad, es por eso que soy consiente de la decisión del joven respecto de aceptar o no caer en este laberinto construido en base a delincuencia e inculturalidad. Compilando esto extraemos una mansa conclusión: los que suman al país tienen como base emocional su autenticidad y los que restan pues no tienen ni siquiera la letra a de autenticidad, pues los medios transforman a su antojo a estos tipos de adolescentes que sin darse cuenta se han convertido en baratas marionetas.
Hace algunas semanas llegó a mi humilde biblioteca un nuevo inquilino, un libro, prestado temporalmente por el Ministerio de Educación de Perú a través de las escuelas públicas con el objeto de aportar en beneficio de la educación de jóvenes como yo y como muchísimos. Al examinarlo detalladamente me detuve en un testimonio algo inquietante, éste relataba las atormentadoras experiencias vividas por una joven bulímica; por ende creo por conveniente advertir acerca del gran peligro de caer en la anorexia o bulimia, como lo dije al comienzo esto es sólo una de las tantísimas consecuencias negativas que trae consigo la gran influencia de la publicidad además de la impresionante receptividad del adolescente. Es importante conocer que el 80 % de los casos de anorexia nerviosa tiene su origen en la adolescencia, el 10 % se inicia antes de la pubertad (11 – 13 años) y el 10 % restante después de los 25. Al continuar leyendo, usted padre o madre de familia, joven o señorita, tu solo(a) te darás cuenta si padeces alguna de estas enfermedades o si tu hijo (a) califica con los síntomas. A continuación el testimonio de una valiente señorita:
“Empecé a los 17 años con pequeñas depresiones, que ahogaba en la comida. A continuación sentía remordimiento, y en secreto, me provocaba el vómito y tomaba laxante. De pronto, adelgazar se convierte en un vicio, una obsesión que se te escapa de las manos. La mente se apodera de tu cuerpo. Primero pierdes un kilo, luego dos… y después quieres quitarte cinco más. Casi no comía; pensaba que hasta un vaso de agua me iba a engordar; escondía la comida para que mis padres no se dieran cuenta, y al mismo tiempo me atiborraba de pastillas y adelgazantes. Las consumía hasta en dosis tres veces superiores a la que indicaba el prospecto. Llegué a pesar 44 kilos, cuando según me decían, mi peso ideal debía ser de 52 ó 53 kilos. Mi familia me decía que estaba demasiado delgada, esquelética, pero yo me veía bien así – a veces, incluso me sentía gorda – y tenía pánico de subir algún kilo. Pero llegó un momento en que tenía la barriga hinchada, sentía dolores y no podía dormir. Entré en una fase de depresión. No quería hablar con nadie, no salía de mi casa, me daba asco a mí misma; empecé a aislarme y perdí muchos amigos. Cuando menos lo esperaba empecé a tener episodios de bulimia: no podía evitar darme unos tremendos atracones de comida. Y claro, luego sentía unos terribles remordimientos y me provocaba el vómito, tomaba laxantes. Era un círculo vicioso, probablemente fueron estos momentos de ansiedad por comer los que me hicieron ir al médico. Me diagnosticaron anorexia con episodios de bulimia y me derivaron al psiquiatra. Luego contacté con un médico endocrinólogo que me hizo pruebas: me había dañado el riñón por tomar tantos diuréticos, tenía el colon irritado, padecía anemia y había perdido pelo. Ahora estoy siguiendo un tratamiento y me va bien, aunque ya me han advertido que es largo y no me resulta nada fácil. Todavía soy incapaz de alimentarme normalmente. Mi mamá intenta que coma más, pero siempre pongo alguna excusa. He comprendido que no estoy gorda, pero tampoco me veo delgada. Últimamente he ganado algún kilo y me siento bien, más alegre, pero sigo teniendo un miedo horrible tanto a engordar como a caer de lleno en mi enfermedad. Dicen los médicos que lo importante es que por fin he reconocido mi enfermedad; por fin me he dado cuenta de que mi actitud ante la comida no es normal. Y eso es un paso importante. Sé que está en juego mi salud, que peligra mi vida. Ahora sigo un tratamiento, pero es fundamental que intente ayudarme a mí misma. Por que, en esta enfermedad, si tú no luchas, nadie ni los médicos, ni tu familia, ni los remedios van a poder hacer nada. Ahora he querido contar mi historia, dar la cara – aunque no sé qué reacción puede provocar entre la gente que me conoce – para poder evitar, con mi relato y mi ejemplo, que otras personas, pasen lo mismo que yo. Quien empiece a hacer una dieta por su cuenta, sin control, que sepa lo que se juega…”
Detectar a tiempo el problema es fundamental para detenerlo, porque una vez contraída, la enfermedad crece de forma incontrolable. Las curaciones espontáneas en las que el paciente consigue superar la anorexia por sí sola son mínimas, además esta enfermedad requiere de un tratamiento médico especializado y personalizado. Cuanto más antes comience, mejores serán los resultados y más rápida la recuperación. Es conveniente detectar si su hijo o hija, o tu joven estás padeciendo los síntomas de una de éstas terribles enfermedades. No importa como te vean, lo importante es que tú te sientas bien. Espero, al redactar este sencillo artículo, haber evitado que caigas en alguna de estas enfermedades.



